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Activos intangibles, el valor oculto de las empresas paraguayas

En general, cuando se habla del valor de una compañía, todavía persiste una tendencia a concentrar el análisis en sus activos tangibles, como sus inmuebles o flujo financiero inmediato. Sin embargo, esa mirada resulta cada vez más insuficiente, ya que parte sustancial del valor empresarial contemporáneo se encuentra en elementos que no siempre pueden verse o tocarse, pero que explican la capacidad de una empresa de diferenciarse, competir y generar ingresos sostenibles en el tiempo.

Activos intangibles, el valor oculto de las empresas paraguayas
Carlos Pavón LópezCarlos Pavón LópezAbogado senior31 de mayo de 2026·

Recientemente ha vuelto sobre el tapete una discusión tan relevante como poco explorada en el ámbito empresarial paraguayo: la identificación y gestión de los activos intangibles dentro de las empresas. En general, cuando se habla del valor de una compañía, todavía persiste una tendencia a concentrar el análisis en sus activos tangibles, como sus inmuebles o flujo financiero inmediato. Sin embargo, esa mirada resulta cada vez más insuficiente, ya que parte sustancial del valor empresarial contemporáneo se encuentra en elementos que no siempre pueden verse o tocarse, pero que explican la capacidad de una empresa de diferenciarse, competir y generar ingresos sostenibles en el tiempo.

Un activo intangible puede ser una marca, un software, una base de datos, una obra musical, una licencia, un contrato estratégico, un diseño, un secreto empresarial, un método de trabajo, una cartera de clientes o un conocimiento operativo construido durante años. No todos estos elementos tienen el mismo tratamiento legal o contable, ni todos generan automáticamente un valor económico autónomo, pero sí integran la arquitectura real de valor de una empresa. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ha señalado que el valor global de los activos intangibles corporativos alcanzó alrededor de USD 80 billones en 2024, dato que confirma que el valor empresarial se está desplazando hacia activos que no siempre aparecen con claridad en los balances tradicionales.

En Paraguay, muchas empresas registran sus marcas, pero no las administran como activos. Otras desarrollan contenidos, software, diseños, bases de datos o metodologías propias, pero no documentan adecuadamente su titularidad. También existen empresas que construyen reputación, clientela y signos distintivos fuertes, pero mantienen registros incompletos, contratos ambiguos o derechos a nombre de personas físicas distintas de la sociedad que explota el negocio. En esos casos, el activo existe comercialmente, pero jurídicamente se encuentra desordenado, y un activo desordenado siempre vale menos.

La Ley 1294/98 de Marcas reconoce que el registro concede a su titular el derecho de uso exclusivo y la posibilidad de ejercer acciones frente a terceros, pero el verdadero desafío empresarial empieza después del registro, cuando la marca debe usarse correctamente, renovarse, licenciarse, defenderse y documentarse. Lo mismo ocurre con el derecho de autor, especialmente cuando una empresa encarga logos, fotografías, campañas, textos, obras musicales, piezas audiovisuales o software sin establecer con precisión la cesión o titularidad de los derechos patrimoniales. Pagar por una creación no siempre significa adquirir todos los los derechos necesarios para explotarla sin restricciones.

Conviene además evitar una confusión frecuente: que un activo no pueda reconocerse contablemente bajo determinados criterios no significa que carezca de valor económico. La Norma Internacional de Contabilidad 38 (Activos Intangibles) limita, por ejemplo, el reconocimiento de marcas generadas internamente, listas de clientes y otros elementos similares. Sin embargo, una marca no reflejada en el balance puede ser decisiva en una compraventa, una franquicia, una licencia, una disputa judicial o una negociación con inversionistas. La valuación de marcas cuenta incluso con estándares técnicos como ISO 10668, que establece criterios para la medición monetaria del valor marcario.

La pregunta, entonces, no debería ser únicamente si la empresa tiene marcas registradas, sino qué activos intangibles sostienen su negocio, quién es su titular, qué contratos los respaldan, cómo se explotan, qué riesgos existen sobre ellos y qué oportunidades comerciales podrían generar. Esta auditoría es una práctica elemental de administración patrimonial.

El riesgo ya no está solamente en perder una marca o enfrentar una infracción. Está, sobre todo, en no advertir que una parte importante del valor de la empresa estaba allí, silenciosa, sin medir, sin contrato y sin estrategia. Porque aquello que una empresa no identifica como propio, difícilmente pueda protegerlo, defenderlo o convertirlo en una verdadera fuente de valor.

Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, información sobre activos intangibles, IFRS Foundation, IAS 38 Intangible Assets, International Organization for Standardization, ISO 10668 Brand valuation, Ley N.º 1294/98 de Marcas y Ley N.º 1328/98 de Derecho de Autor y Derechos Conexos.