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El caso Manduvirá: cómo una estructura fiduciaria destrabó el financiamiento de USD 12 millones para un proyecto de impacto social

En sus inicios, el proyecto industrial de la Cooperativa Manduvirá enfrentó una barrera común para muchas iniciativas de impacto: la dificultad de acceder a financiamiento de largo plazo.

El caso Manduvirá: cómo una estructura fiduciaria destrabó el financiamiento de USD 12 millones para un proyecto de impacto social
Iván Rojas VegaIván Rojas VegaABOGADO Y PERIODISTA03 de junio de 2026·

En sus inicios, el proyecto industrial de la Cooperativa Manduvirá enfrentó una barrera común para muchas iniciativas de impacto: la dificultad de acceder a financiamiento de largo plazo.

El desafío no era sólo económico, sino también jurídico, ¿cómo estructurar garantías para un proyecto cooperativo?. En ese contexto, la figura del fideicomiso de administración fue clave para viabilizar la construcción de la planta azucarera.

Durante un conversatorio sobre blended finance organizado por la ADEC, Miguel Berni, gerente general de Manduvirá, explicó cómo esta herramienta impulsó uno de los proyectos de financiamiento sostenible más emblemáticos de Paraguay.

Antes de convertirse en uno de los casos más conocidos de producción sostenible y comercio justo en Paraguay, la Cooperativa Manduvirá nació con un objetivo mucho más básico, el de mejorar las condiciones de los pequeños productores de caña de azúcar de la zona de Arroyos y Esteros, departamento de Cordillera.

La cooperativa comenzó hace más de cinco décadas y primero tuvo la intención de ser una entidad de ahorro y crédito orientada a agricultores locales. Con el tiempo, sus socios fueron especializándose en la producción de caña dulce, inicialmente como proveedores de ingenios azucareros tradicionales.

Pero las dificultades vinculadas a precios, comercialización y dependencia de terceros impulsaron una idea más ambiciosa, la de avanzar hacia una producción propia y construir una industria capaz de generar mayor valor agregado para los productores.

“Por cuestiones de precio surgió la idea de hacer una propia producción”, recordó Miguel Berni, gerente general de la cooperativa, durante una charla brindada en el Congreso Internacional de RSE y Responsabilidad Social, organizado por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) esta semana en el Paseo la Galería de Asunción.

De productores agrícolas a exportadores de azúcar orgánica

En una primera etapa, Manduvirá tercerizó la producción de azúcar en un ingenio alquilado en la zona de Villa Hayes. Ese proceso permitió adquirir experiencia industrial y consolidar el conocimiento técnico necesario para pensar en un proyecto propio.

Paralelamente, la cooperativa comenzó a desarrollar un modelo basado en certificaciones orgánicas y especialmente un trabajo para obtener la certificación de comercio justo, lo que abrió acceso a nuevos mercados internacionales, especialmente en Europa.

La posibilidad de exportar azúcar orgánica bajo estándares de la certificación de comercio justo permitió mejorar ingresos, fortalecer relaciones con compradores internacionales y consolidar la idea de construir una planta industrial propia para la cooperativa.

Sin embargo, transformar una cooperativa de productores en una industria exportadora implicaba enfrentar desafíos financieros mucho mayores. Según Berni, uno de los principales obstáculos era el acceso a financiamiento de largo plazo. “Uno de los primeros desafíos fue el tema del riesgo y ofrecer garantías”, explicó.

En aquel momento (hacia el año mediados de los 2010), recordó, era bastante difícil obtener financiamiento para proyectos cooperativos vinculados a impacto social o producción sostenible, principalmente por dificultades para medir ese tipo de iniciativas bajo criterios tradicionales de riesgo.

A eso se sumaban otros problemas, como la necesidad de garantías reales, los largos plazos requeridos; y el tamaño del proyecto, que demandaba aproximadamente USD 12 millones para la construcción de la planta. “No es fácil para la banca tradicional otorgar un crédito de USD 12 millones sin garantías reales”, señaló.

La estructura jurídica detrás del financiamiento

Frente a ese escenario, Manduvirá optó por estructurar el proyecto a través de un fideicomiso de administración y garantía. “Es una herramienta jurídica que apoya y garantiza operaciones financieras”, explicó el gerente general, en conversación con Agenda Legal.

La estructura permitió conformar un patrimonio autónomo integrado tanto por inmuebles de la cooperativa como de socios productores. A ese patrimonio también ingresaban los desembolsos de los créditos destinados a financiar la construcción de la fábrica.

El fideicomiso administraba esos recursos y liberaba los fondos gradualmente conforme avanzaba la ejecución del proyecto. “Una vez constituida la industria, el valor del inmueble se potenció porque ya estaba la fábrica con toda la maquinaria”, comentó.

Según Berni, uno de los aspectos centrales del esquema fue justamente la separación patrimonial que genera el fideicomiso. “El patrimonio autónomo no está dentro del patrimonio ni del acreedor ni del deudor. Eso facilita mucho el financiamiento por la tranquilidad propia del acreedor”, afirmó.

La estructura también permitía el ingreso o salida de actores dentro del esquema sin afectar las garantías existentes, tanto para fideicomitentes como para acreedores. Finalmente, cerca del 90% del financiamiento provino del exterior, principalmente a través de fondos vinculados a inversiones sostenibles y de impacto. “Ellos apostaron al proyecto”, recordó Berni.

La construcción de la fábrica comenzó en 2012 y la planta inició operaciones en 2014. Actualmente, la industria tiene capacidad para producir unas 22.000 toneladas anuales de azúcar, de las cuales alrededor del 70% se destina al mercado internacional. Hoy Manduvirá trabaja con aproximadamente 750 productores socios y emplea directamente a unas 350 personas durante el periodo de zafra.

Más allá del caso Manduvirá

La experiencia refleja varios de los desafíos que todavía enfrentan muchos proyectos de impacto social o sostenible al momento de buscar financiamiento: dificultades para acceder a crédito de largo plazo, limitaciones para ofrecer garantías tradicionales y estructuras financieras poco adaptadas a modelos cooperativos o de impacto.

En ese contexto, herramientas jurídicas como los fideicomisos aparecen como mecanismos capaces de ordenar garantías, reducir riesgos y facilitar el ingreso de capital privado o internacional. El caso Manduvirá también muestra cómo determinadas estructuras legales pueden convertirse en piezas centrales para transformar proyectos productivos en iniciativas financieramente viables.

En la fotografía (Gentileza de PR Pressencia): Miguel Berni, gerente general de Manduvirá durnta el XVII Congreso Internacional de RSE y Responsabilidad Social, organizado por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) esta semana en el Paseo la Galería de Asunción.